¿Por qué se escancia la sidra?

La sidra se escancia principalmente por dos motivos: para oxigenarla y para liberar parte del gas carbónico que contiene de forma natural. Al escanciarla, el chorro de sidra golpea el vaso desde cierta altura, lo que favorece su oxigenación y permite que se expresen mejor sus aromas, de forma similar a cuando se agita una copa de vino. Además, este proceso ayuda a desprender el gas carbónico disuelto, responsable de su ligera efervescencia.

Es fundamental que este gas esté presente en el momento de la degustación, ya que forma parte de la experiencia sensorial de la sidra natural. Por ello, no se debe dejar reposar en el vaso, ya que lo pierde rápidamente, en apenas unos 30 segundos.

Debido a esto, la sidra debe consumirse inmediatamente después de escanciarse, en pequeños tragos continuos, evitando que permanezca en el vaso el tiempo suficiente como para perder sus características organolépticas.