Lo que se hereda, se cuida.

Nuestra historia nace entre manzanos y toneles, y se ha ido construyendo generación tras generación. Una forma de entender la sidra que sigue viva hoy, con el mismo respeto por la tradición y la misma pasión por lo que hacemos.

Tradición familiar sidrera

Celestino Cortina Cuadra, Huérfano de padre desde los 7 años, con su madre y abuelos colaboró desde bien joven en las labores del modesto lagar familiar («el Llagar de la Nonzalera»). Apañar manzana, ir a por agua al río para lavar los toneles, o cortar llagares, todas ellas tareas habituales para él desde bien niño.

Con tan solo veinte años, toma las riendas del llagar su hijo Eloy, auténtico artífice de la expansión de la marca familiar. Eloy multiplica la producción e incorpora progresivamente avances tecnológicos, siendo pionero en la automatización de las líneas de embotellado y prensado. También comienza la apertura de nuevos mercados. Madrid o Bélgica son desde finales de los años 70 puntos de venta de Sidra Cortina.

Casado en 1950 con Palmira Noriega Torre (Tonel de Oro en Gijón 2009) criada en el chigre-tienda de sus padres en Bayones, fue en 1952 cuando decidió apostar fuertemente por un negocio en el que pocos creían por aquel entonces, «la sidra». En Solares de Coru (Villaviciosa), «la aldea más guapa de Asturias» nace su nueva enseña Sidra Cortina.

Con el paso de los años, la calidad de su sidra comenzó a darle la fama merecida. Eran años difíciles en los que el mercado era muy reducido, pero antes de su prematuro fallecimiento Sidra Cortina ya figuraba en el selecto grupo de las mejores sidras naturales asturianas.

El 5 de febrero de 2001, se inaugura en Amandi el «Llagar de la Ferrería». Un hito en la historia del mundo de la sidra asturiana por ser el primer lagar moderno de Asturias en el que se abren paso Pablo y Tino, los dos hijos de Eloy. Una nueva generación de lagareros.

Y así hasta hoy, ahora con dos de sus nietos dentro de este legado sidrero, desde este enclave privilegiado de Amandi donde se fusionan tecnología y tradición, nuestras manzanas mayadas año tras año siguen su curso habitual y se convierten en nuestra afamada sidra.

Profundiza en la historia…

Te invitamos a ver este mini documental “El alma de la sidra” un homenaje a nuestras raíces, para contar lo que no se ve: las manos que hicieron la sidra antes que nosotros, las voces que enseñaron sin palabras y el tiempo lento que tanta falta nos hace hoy.

A través de quienes trabajaron el llagar cuando todo era más duro y de quienes hoy siguen cuidándolo, “El alma de la sidra” recorre una historia de esfuerzo, familia y cultura.

No habla solo de sidra. Habla de Asturias. De orgullo, de memoria y de lo que pasa de generación en generación.

Tan natural como nuestros propósitos

Cuidar y transmitir la cultura sidrera asturiana, llevándola más allá de nuestro territorio y acercándola a nuevas generaciones, para que siga viva, entendida y respetada.

Nuestro
compromiso

Familia

Somos la viva historia que se transmite de generación en generación. Trabajamos como aprendimos: cuidando lo nuestro y a quienes lo comparten con el mismo cariño que nosotros.

Tradición y Cultura viva

Apoyamos y promovemos actividades culturales que mantienen vivo el patrimonio asturiano y su forma de entender la vida. Miramos hacia adelante sin olvidar de dónde venimos, acercando esta cultura a quienes serán los que la cuiden mañana.

Orgullo

Defendemos la sidra, la tierra y su historia con respeto, sin ruido y con hechos.

Futuro con raíces

Creemos en la tecnología como una aliada para proteger nuestro entorno. Por eso apostamos por procesos más sostenibles y energías limpias, como nuestro parque solar, para que el llagar siga vivo muchos años más.

Premios